Un poco de Therion para festejar el día del planeta
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Segundo fragmento de “Alchemie”, Helmut Gebelein.
… Las obras de muchos compositores, como también de otros artistas, estaban y están influidas por idearios herméticos.
Esto se aplica también a Claudio Monteverdi, con el que empieza la historia de la ópera. Cuando era maestro de capilla de Vincenzo de Gonzaga en Mantua participó en experimentos alquímicos. Estuvo tan interesado en la alquimia que trabajó en ella hasta el final de su vida. Mas tarde, en Venecia, mantuvo un intercambio de correspondencia con su amigo Ercole Marigliani sobre la fundición de oro y plata, sobre ácidos y sobre todos los procesos alquímicos posibles. Sin duda, durante su viaje a Praga tuvo la posibilidad de conocer a Rodolfo II y también de discutir sobre alquimia con Maier, que en aquella época estaba en la ciudad. Entre sus obras habría que citar especialmente la ópera (no conservada) Mercurio et Marte.
Joseph Haydn y Wolfgang Amadeus Mozart fueron francmasones. Mozart escribiò una gran cantidad de obras masónicas, aunque la mayorìa de ellas no està dentro de lo mejor del compositor. La Flauta Mágica (1791) está fuertemente influida por conceptos masónicos, incluso se le reprochó que en esta ópera revelara misterios de la francmasonería, en la ópera también se encuentran símbolos de la alquimia, como el viejo roble del que está tallada la flauta mágica, la prueba de los cuatro elementos, etc. antes de que Tamino se someta a la última y más difícil prueba con el fuego y el agua, oímos el canto de dos hombres con armadura:
Joseph Haydn y Wolfgang Amadeus Mozart fueron francmasones. Mozart escribiò una gran cantidad de obras masónicas, aunque la mayorìa de ellas no està dentro de lo mejor del compositor. La Flauta Mágica (1791) está fuertemente influida por conceptos masónicos, incluso se le reprochó que en esta ópera revelara misterios de la francmasonería, en la ópera también se encuentran símbolos de la alquimia, como el viejo roble del que está tallada la flauta mágica, la prueba de los cuatro elementos, etc. antes de que Tamino se someta a la última y más difícil prueba con el fuego y el agua, oímos el canto de dos hombres con armadura:
Aquel que atraviese este camino lleno de peligros
Será purificado por el fuego, el agua, el aire y la tierra;
Y cuando haya superado el sobresalto de la muerte,
Se lanzará de la tierra al cielo.
Entonces estará en situación de recibir la inspiración
Y consagrarse por completo a los misterios de Isis.
Esta pieza es única en la historia de la ópera. Utiliza como base un movimiento coral de Bach. Con ello remite de nuevo a la prisca sapientia, la antigua sabiduría de los experimentos. Y los experimentos con la flauta mágica recuerdan a los antiguos misterios de Grecia o Egipto.
Mozart pertenecìa a la logia masónica de Viena “Para la beneficencia”, que màs tarde llamò a ser la logia “Para una nueva esperanza coronada”. De esta logia proceden unas detalladas instrucciones del año 1780 para la instalaciòn de un laboratorio alquìmico. Mozart debiò estar seguramente muy familiarizado con el conocimiento de la alquimia o de la filosofìa hermètica.
De los siglos XVIII y XIS se conocen casi 20 òperas que llevan por tìtulo “El Alquimista” y de ellas la màs famosa es la de Louis Spohr, según un libreto de Kart Pfeiffer, estrenada en julio de 1830 en el teatro real de Kassel. Se trata, sin embargo, de una òpera còmica.
Como en las piezas teatrales, en aquella época el alquimista se convirtió en una figura còmica de la òpera y prácticamente sòlo aparecìa como embaucador o como estafador estafado.
La mayorìa de compositores se interesó por la mística y la filosofía hermética o alquìmica. Edgar Varese escribió en 1927 la pieza Arcana, que dedicó a Paracelso. Según la pagina de titulo de la partitura aparece la siguiente cita de la Astronomia Hermética de Paracelso: “Un astro està màs alto que los otros. Es la estrella apocalìptica; el segundo astro es el ascendente. El tercero, el de los elementos y de ellos es el cuatro, con lo que forman seis astros. Junto a estos todavía hay otro astro, la fantasìa, que muestra una nueva estrella y un nuevo cielo”.
Mozart pertenecìa a la logia masónica de Viena “Para la beneficencia”, que màs tarde llamò a ser la logia “Para una nueva esperanza coronada”. De esta logia proceden unas detalladas instrucciones del año 1780 para la instalaciòn de un laboratorio alquìmico. Mozart debiò estar seguramente muy familiarizado con el conocimiento de la alquimia o de la filosofìa hermètica.
De los siglos XVIII y XIS se conocen casi 20 òperas que llevan por tìtulo “El Alquimista” y de ellas la màs famosa es la de Louis Spohr, según un libreto de Kart Pfeiffer, estrenada en julio de 1830 en el teatro real de Kassel. Se trata, sin embargo, de una òpera còmica.
Como en las piezas teatrales, en aquella época el alquimista se convirtió en una figura còmica de la òpera y prácticamente sòlo aparecìa como embaucador o como estafador estafado.
La mayorìa de compositores se interesó por la mística y la filosofía hermética o alquìmica. Edgar Varese escribió en 1927 la pieza Arcana, que dedicó a Paracelso. Según la pagina de titulo de la partitura aparece la siguiente cita de la Astronomia Hermética de Paracelso: “Un astro està màs alto que los otros. Es la estrella apocalìptica; el segundo astro es el ascendente. El tercero, el de los elementos y de ellos es el cuatro, con lo que forman seis astros. Junto a estos todavía hay otro astro, la fantasìa, que muestra una nueva estrella y un nuevo cielo”.
Arnold Schönberg se interesò junto al mìstico y visionario Swedenborg por la alquimia, la magia blanca y la teosofía, entre otras cosas. El sistema dodecafónico se remonta a la cábala. A este respecto escribe Gustav René Hocke: “La música se ha convertido en una destilación de los laboratorios alquímicos del sonido y la palabra”. Música y poesía se influyen mutuamente. La música es considerada como “poesía absoluta”, como poesía sin palabras, de ahí que el poeta Mallarmè dijera “Yo hago música”.
En Pitágoras la música de las esferas era inaudible, como una música de fondo continua. En El Mercader de Venecia de William Shakespeare podemos leer:
Mira el firmamento, mira como el plan celeste
Está densamente revestido con discos de luminoso oro.
Todo lo que observas, también la más pequeña esfera,
Canta en su movimiento como un ángel
Y se reúne con el querubín del ojo eternamente joven.
Tal armonía llena las almas de los inmortales.
Pero mientras nos cubra este cuerpo perecedero de barro,
Este gran envoltorio, no lo podremos oír.
Está densamente revestido con discos de luminoso oro.
Todo lo que observas, también la más pequeña esfera,
Canta en su movimiento como un ángel
Y se reúne con el querubín del ojo eternamente joven.
Tal armonía llena las almas de los inmortales.
Pero mientras nos cubra este cuerpo perecedero de barro,
Este gran envoltorio, no lo podremos oír.
Mientras tanto, los científicos han intentado hacer audibles los sonidos del universo. Behrendt escribe al respecto: “Willie Ruff y John Rodgers (…) han introducido las órbitas de los planetas en un sintetizador, un moderno instrumento musical electrónico (…) Para ello han partido de las órbitas elìpticas y se han atenido exactamente a las indicaciones de Kepler. Como èl habìa calculado, las han asociado al planeta saturno del contra-G (…) De ahí las leyes de Kepler definen inevitablemente los sonidos de todos los otros planetas (…)
Tras la muerte de Kepler se descubrieron tres planetas más: Urano, Neptuno y Plutón. Dado que estos planetas se mueven muy lentamente, su transposición a un tono excedería la capacidad auditiva del ser humano. Pero los profesores Ruff y Rodgers han descubierto que las elipses de traslación de estos planetas exteriores pueden hacerse audibles para el oído humano mediante ritmos (…)
De ello resulta que los siete planetas visibles forman en sus òrbitas elìpticas un –esta expresión proviene de Kepler, ¡el Kepler mùsico!- “motete de seis tiempos” mientras los tres planetas exteriores (…) forman el grupo rítmico”
Tras la muerte de Kepler se descubrieron tres planetas más: Urano, Neptuno y Plutón. Dado que estos planetas se mueven muy lentamente, su transposición a un tono excedería la capacidad auditiva del ser humano. Pero los profesores Ruff y Rodgers han descubierto que las elipses de traslación de estos planetas exteriores pueden hacerse audibles para el oído humano mediante ritmos (…)
De ello resulta que los siete planetas visibles forman en sus òrbitas elìpticas un –esta expresión proviene de Kepler, ¡el Kepler mùsico!- “motete de seis tiempos” mientras los tres planetas exteriores (…) forman el grupo rítmico”
En el casette Nada Brahma de Berendt se pueden oír estos sonidos.
Si se toma en serio el principio hermético “como es arriba es abajo”, deberían también existir 12 planetas en correspondencia con la música dodecafónica, en caso de que también exista concordancia entre los planetas y los sonidos. La actual astrología tambièn trabaja con doce planetas, con lo cual el Sol y la Luna figuran entre los planetas según el antiguo uso. Todaza no se han añadido los planetas no descubiertos Vulcano y Adonis, cuyos datos orbitales ya se han calculado.
El 23 de marzo de 1929 Goethe le decía a Eckermann:”He encontrado entre mis papeles una hoja en la que me refiero a la arquitectura como música petrificada” y, realmente, algo de ello tiene: la atmósfera que surge de la arquitectura se aproxima al efecto de la música.
Por eso no resulta sorprendente que las proporciones y el sistema de la catedral de Chartres se basen en los tonos musicales eclesiàsticos, especialmente en la primera escala gregoriana, basada en RE, cutas notas principales son RE – FA – LA, como ha demostrado Louis Charpentier.
También otras catedrales góticas fueron construidas según proporciones musicales, como son la catedral de Colonia y la de San Esteban de Viena. Otro ejemplo es la construcción de la barroca iglesia de peregrinación de los Catorce Santos, donde se encuentran armonías de diferentes partes del Clavecìn bien Temperado de Bach.
Por eso no resulta sorprendente que las proporciones y el sistema de la catedral de Chartres se basen en los tonos musicales eclesiàsticos, especialmente en la primera escala gregoriana, basada en RE, cutas notas principales son RE – FA – LA, como ha demostrado Louis Charpentier.
También otras catedrales góticas fueron construidas según proporciones musicales, como son la catedral de Colonia y la de San Esteban de Viena. Otro ejemplo es la construcción de la barroca iglesia de peregrinación de los Catorce Santos, donde se encuentran armonías de diferentes partes del Clavecìn bien Temperado de Bach.
El sonido es una forma de energía y por eso influye en los procesos físicos y químicos. En las clases de física suelen explicarse las figuras acústicas de Chladni. Se obtienen mediante la pintura con un arco de violín de una placa de vidrio sobre la que se ha puesto arena fina. La arena se ordena según un patrón característico. También el agua se deja estimular o activar con ondas sonoras. Aunque un análisis químico no revela ninguna diferencia respecto a otras aguas, esta agua estimulada tiene otras propiedades mensurables.
Como conclusión podría relatarse la siguiente historia, en la que no mencionaré nombres, pues así me fue contada. En la ceremonia de coronación del Sha de Persia se pidió a un invitado que fuera a ver a un amigo del Sha. Después de acceder a ello, viajo durante horas a través del desierto de Persia, y al final se detuvo en un pequeño pueblo junto a la casa de un árabe. El interior de esa casa era como el laboratorio alquímico de las antiguas pinturas. Junto a los utensilios habituales había también un viejo gramófono. Sólo pudo comunicarse con el árabe mediante una especie de lenguaje por señas, ya que éste sólo hablaba árabe. Una lengua que no dominaba. Le preguntó por el significado del gramófono. Luego el anciano cogiò un alambique con un líquido transparente, puso el gramófono en marcha, mantuvo el alambique delante de la trompa del gramófono y señaló la superficie del líquido. Éste mostró primero unas ondas, pero al cabo de un rato apareció una capa metálica e irisada. Después el anciano dejó a un lado el alambique con una sabia sonrisa. Según la opinión del narrador, mediante la música se desencadenó una reacción fisicoquímica que, sin embargo, no pudo analizar con más detalle.
Como conclusión podría relatarse la siguiente historia, en la que no mencionaré nombres, pues así me fue contada. En la ceremonia de coronación del Sha de Persia se pidió a un invitado que fuera a ver a un amigo del Sha. Después de acceder a ello, viajo durante horas a través del desierto de Persia, y al final se detuvo en un pequeño pueblo junto a la casa de un árabe. El interior de esa casa era como el laboratorio alquímico de las antiguas pinturas. Junto a los utensilios habituales había también un viejo gramófono. Sólo pudo comunicarse con el árabe mediante una especie de lenguaje por señas, ya que éste sólo hablaba árabe. Una lengua que no dominaba. Le preguntó por el significado del gramófono. Luego el anciano cogiò un alambique con un líquido transparente, puso el gramófono en marcha, mantuvo el alambique delante de la trompa del gramófono y señaló la superficie del líquido. Éste mostró primero unas ondas, pero al cabo de un rato apareció una capa metálica e irisada. Después el anciano dejó a un lado el alambique con una sabia sonrisa. Según la opinión del narrador, mediante la música se desencadenó una reacción fisicoquímica que, sin embargo, no pudo analizar con más detalle.
Fuente: http://venusilegitima.wordpress.com/2010/12/04/alquimia-y-musica-vol-ii/
Fragmento de “Alchemie”, Helmut Gebelein.
Según los principios de la filosofía hermética, la labor de la alquimia puede verse en el aumento de la vibración. El metal noble posee la vibración más alta. Por esto la música interesa tanto a los alquimistas, pues es el arte que hace audibles las vibraciones y permite experimentar los sentidos.
El esparigista y músico Manfred M Junios responde en una entrevista acerca de la relación entre música y alquimia, refiriéndose especialmente a la iconografía. Las ilustraciones de instrumentos musicales en representaciones alquímicas son muy frecuentes. La música, como la alquimia, se preocupa de las vibraciones. Las leyes cósmicas que se utilizan en la alquimia son reconocibles también en la música, y también es conocida la relación entre medicina y música, pues muchos médicos son también músicos. Como dice Novalis, “toda enfermedad es un problema musical”.
En Alejandría, ciudad tan importante para la historia de la alquimia, se establecieron relaciones entre los sonidos y las vocales, y entre estas y los planetas. Según Wellesz, en la gnosis existían, como en la armonía de Nicòmaco de Gerasa, las siguientes concordancias:
ALFA A (Luna: d`)
EPSILON E (Venus: e`)
ETA H (Mercurio: b)
IOTA I (Sol: a)
OMICRON O (Marte: g)
ÍPSILON Y (Júpiter: f)
OMEGA Ω (Saturno: e)
No está claro por que los planetas Venus y Marte están cambiados respecto a la ordenación caldea. Dado que ambos están subordinados a una E (épsilon y eta) podría tratarse de un error del copista.
Antiguamente, la escala de sonidos tenía solo cinco tonos. Como se encuentran todavía hoy en las canciones infantiles y en las danzas populares, esta escala tiene la estructura de nuestra escala menor natural, es decir: DO (c), RE(d) MI (e), Sol (g) y LA (a). Cinco es el número del microcosmos, del ser humano, igual que existen cinco vocales, A, E, I, O y U.
En la antigüedad, la teoría musical era parte de las disciplinas matemáticas del Quadrivium, Boecio (480-524) distingue tres tipos de música: la “música mundana”, la armonía o música de las esferas; la “música humana”, la armonía que existe entre el alma y el cuerpo en el ser humano; y la musica quae in quibusdam constituta est intrumentis” la armonía que se hace audible al oído mediante los instrumentos, lo que generalmente designamos como música. Esta diferenciación remite a Pitágoras, aunque los tres tipos de música son descritos mediante las mismas relaciones matemáticas que ordenan armónicamente el cosmos.
La “música humana” lleva de una manera informal a una terapia con la música, pues las personas que tienen la armonía perturbada por la enfermedad, ésta puede ser restablecida mediante la música. Homero ya conocía la música como terapia: la peste de Troya fue combatida con música y Ulises interrumpió con su canto el sangrado de una herida. Adán de Fulda escribe en el siglo XIV: “mientras persiste la armonía, vive el hombre, pero si se destruyen sus proporciones, muere”. El anatomista Georg Baglivi describe en 1698 una terapia musical contra la picadura de tarántula. El nombre de la pieza musical conocida como tarantela tiene su origen en esta terapia.
Hermes, el mensajero de los dioses griegos, equiparado con Hermes Trismegisto, es considerado el inventor del primer instrumento musical, la lira de siete cuerdas. Pan, hijo de Hermes, invento la siringa o flauta de Pan, que tenía siete agujeros. Ambos instrumentos remiten a los siete planetas, con cuya armonía se afinan.
Orfeo es también considerado un inventor de la música, y acompañó en su viaje de los argonautas, un tema mitológico que, como ya se ha dicho en relación al vellocino de oro, fascinó a los alquimistas y se ha ido representando en el arte aún hasta nuestros días. Isaac Newton estaba convencido de que la música de los antiguos juegos histéricos establecidos por Orfeo tenían incluso un significado químico.
Una primera mención de la alquimia en relación con la teoría musical se encuentra en la Fabricación de oro de Zósimo, aunque en esta obra no se trata tanto sobre la música sino sobre el establecimiento de las bases de la alquimia. Los cuatro elementos son comparados con el tetracordio, un antiguo instrumento musical de cuatro cuerdas.
Según Pitágoras, la armonía del mundo se puede expresar en sencillas proporciones numéricas. Su descubrimiento de las relaciones que hay entre la longitud de las cuerdas de un monocordio y los acordes básicos de la música expresables mediante sencillos números fue lo que impresionó especialmente a los pitagóricos. El acortamiento de la cuerda en la proporción 1:2 produce la octava.
De ahí:
Octava 1:2 (tras siete notas se repite la primera)
Quinta 2:3
Cuarta 3:4 armonías primitivas
Quinta 2:3
Cuarta 3:4 armonías primitivas
Sexta Mayor 3:5
Tercera mayor 4:5
Tercera menor 5:6
Sexta menor 5:8 (acorde armónico)
Tercera mayor 4:5
Tercera menor 5:6
Sexta menor 5:8 (acorde armónico)
Séptima menor 5:9
Segunda mayor 8:9
Séptima mayor 8:15
Segunda menor 15:6
Tritono 32:45 (Quinta disminuida)
Segunda mayor 8:9
Séptima mayor 8:15
Segunda menor 15:6
Tritono 32:45 (Quinta disminuida)
Los primeros tres acordes, las armonías primitivas, son tonos sagrados. Sus relaciones se establecen a partir de los primeros cuatro números, que eran sagrados para los pitagóricos, mientras todos los demás son considerados como tonos corpóreos, humanos. En la música seria medieval solo se admitían las armonías primigenias, ya que solo ellas corresponden al sentimiento del alma, aunque los intervalos representan eslabones entre la naturaleza y el alma.
En la música también podemos encontrar los tres conocidos principios de la alquimia: el ritmo corresponde a la Sal, la melodía al Azufre y la armonía o timbre, al Mercurio. El ritmo desarrolla la formación de la voluntad y la concentración, la atención y la firmeza. La melodía es el acceso al mundo de los sentimientos. El timbre y la armonía son portadores del sonido y desarrollan nuestra capacidad auditiva.
Según Joachim- Ernst Berendt, el intervalo musical más pequeño (45:46) debía representar el átomo. El tritono, el diabolus in musica, lo describe como un soplo de libertad.
El significado de la música para los seres humanos es muy grande, pues el mundo no es sino sonido. El ser humano posee cinco sentidos, pero sólo con sonidos no se consigue la formación de ninguna conciencia. La importancia del sonido en los trabajos de Berendt puede entenderse como una reacción al predominio de lo visual. El mérito de Berendt, Meter Michael Hamel y otros, es habernos hecho concientes de nuevo de todo lo explicado por Pitágoras, no dejando un espacio en blanco, sobre la tradición hermética en la historia de la música.
Posiblemente, la música tenía diferentes significados para los alquimistas. La armonía universal, como se expresa en la música, encuentra su analogía en la Piedra Filosofal. Si esta es efectiva, está en armonía con el mundo. Pero la música es también un medio de meditación, como la oración, y ambas sirven para guiar la concentración en el trabajo y liberar los pensamientos de los problemas cotidianos. Actualmente la música se utiliza demasiado a menudo como distracción para evadirse de la realidad.
Lo siguiente debe construirlo el alquimista a partir del efecto de simpatía de los tonos. Cuando la vibración llegue a todo y las vibraciones de los planetas concuerden con la de sus metales, la música facilitara la transmutación de los metales, o tal vez incluso esta se realizará mediante la música.
También la música puede servir como medida de tiempo, igual que la oración. Algunas medidas de tiempo no disponían de un reloj accesible para todos, por lo que las oraciones servían también como indicadores de tiempo, por ejemplo se recitaban tres padrenuestros mientras se cocía algo. Las piezas musicales cantadas o bailadas también servían para medir el tiempo.
En los alquimistas árabes también se encuentran pruebas de la unión de la alquimia y la música. Por ejemplo, Al-Razi no solo fue el autor de textos alquímicos sino también músico, y se le atribuye una enciclopedia de la música. De otro alquimista araba, Alfarabi, se cuenta que había sido un magnifico cantante.
El conocido alquimista Nicolas Flamel escribió una obra, hoy perdida, titulada Musique chimique sobre la que lamentablemente no se sabe nada màs.
El inglés R.Crashaw, contemporáneo de Shakespeare, dijo que “todo es música” (all things are musical)”, pero según Hocke lo dijo en contra de la matematización, refriéndose a estados de ànimo, pasiones, lagrimas y dolores que se expresan mediante la música.. A partir de ahì el desarrollo musical puede tomar una nueva dirección y la música empieza así a cambiar en el siglo XVI.
Vincenzo Galilei (1520-1591), hijo de alquimista y padre de Galileo Galilei, escribió Dialogo Della Musica Antica et Moderna. Influido por ideas hermèticas, quiso mantener la tradición del pitagorismo. La mùsica “moderna” tambièn era entonces discutida. John Locke la temìa, como tambièn a la poesìa. Ambas eran irracionales a ojos del racionalismo, inexplicables mediante la razón. Esto no se aplica en la misma medida a la “antigua” música matemática.
La música empieza a desarrollarse definitivamente lejos del rígido sistema matemático de la antigüedad. No obstante, la influencia de la filosofía hermética en la música no se ha apagado hasta hoy.
Sin embargo, una obra como Atalanta Fugiens (1618) de Michael Maier resulta una excepción en todas las referencias a la música y la filosofía hermética. Describe la Gran Obra en 50 fugas, cada una de ellas con una ilustración y un comentario. Se puede decir que es un intento de conseguir una “obra de arte total”. La fuga señala en esa época un canon, y en parte implica también una imitación. El “arte de la fuga” como lo conocemos por Johann Sebastián Bach, està aùn por llegar, y habría que tenerlo en cuanta en la audición de estas fugas. Las fugas se refieren a textos conocidos de la alquimia y la primera fuga recoge un pasaje de la Tabula smaragdina.
En la historia de la música parece que esta obra no ha tenido mucha importancia. Musicalmente, las fugas no son muy significativas, están compuestas por un ambicioso laico, lo que también demuestra que una producción fruto de la imitación lleva a diversos fallos armónicos. Por ejemplo, en el segundo tiempo de la primera fuga se oye un tritono, que en esa época era un gravísimo fallo.
Meinel dice que las fugas fueron ejecutadas por primera vez en 1975. En 1948 sonaron algunos ejemplos en el simposio de alquimia dde Wolfenbüttel. John Read describe en Prelude to Chemistry la ejecución de algunas fugas de la Atalanta fugiens y reproduce una pieza conservada en el mismo estilo que fue compuesta con motivo de la ejecución de las fugas de Maier,
Hildemarie Streich, en cambio, sostiene que la obra es mucho màs importante:
“(…) La pregunta sobre las raíces musicales, psicológicas y etimológicas (de la fuga) encuentran una respuesta de interés general en esta obra. Las fugas en la obra de Maier proceden, ante todo, del interés por una formación sonora y estructural de contenido filosófico y psicológico. En segundo lugar, se basan en el principio de la imitación musical (…)La Atalanta fugiens de Maier toma una posición privilegiada en la literatura alquímica y musical, con sus ilustraciones únicas del proceso alquímico bajo la forma de fugas musicales, calcografías con emblemas y textos de acompañamiento. Mediante el oído, la vista y la comprensión, Maier impulsa con esta obra a abrir nuevas vías para entender la alquimia (…) Nacido en 1568 en Rendsburg (Alemania), Michael Maier fue un maestro de formación polifacética y en total tuvo tres doctorados. Era protestante y ejerció como medico de cámara de Rodolfo II (…) tras la muerte del rey, Maier se trasladó a Londres y en 1619 fue llamado a la corte del landgrave Moritz de Hessen como medico de cámara, donde estuvo activo hasta su muere en 1622 (…) la Atalanta fugiens es considerada como su principal obra. Esta obra se basa en el mito griego de la hermosa y veloz cazadora Atalanta, que mataba con sus flechas a todos los pretendientes a los que venció en una carrera, hasta que fue conquistada por Hipómenes, descendiente de Poseidón, con la ayuda de tres manzanas de oro que le dio la diosa Afrodita. El mito relata como Hipómenes dejo caer poco a poco las tres doradas manzanas ante los pies de atalanta durante la carrera, con lo que ella cada vez reducía la velocidad para recoger las tentadoras frutas. Este mito fue relacionado con la alquimia. El medio que ayuda a conseguir la unión de contrarios esta representado en el mito por las manzanas de la diosa del amor. En la Atalanta fugiens el proceso alquímico se representa mediante 50 fugas, con el requerimiento de cantar, musicalizar, oír y meditar. Las tres partes llevan por nombre Atalanta fugiens (Atalanta fugitiva=mercurio), Hipomenes sequens (Hipómenes perseguidor=Azufre) y Pommus morans (la manzana retardadora=sal). Se descubrio que en esta melodía subyace un antiguo Christi eleison gregoriano. Comparemos esto con el epígrafe de Maier:”Esta es la lección. Poder vivir bien en Cristo, poder morir”.
Maier estuvo próximo a los rosacruces, para el la alquimia es el màs elevado grado de la ciencia, contiene todas las otras ciencias.
Por eso intenta en cierto modo cercarla mediante las más diversas disciplinas, como geografía, geología y mineralogía, ornitología, medicina, astronomía, astrología, política, agricultura, mitología, historia, biografía y música, para poder así comprenderla de un modo más amplio. Era considerado un alquimista sumamente instruido y competente. Isaac Newton copio gran parte de su obra, y eso que nunca plagió a ningún otro autor, lo que dio gran importancia a su libro.
La forma del canon que Maier utiliza en Atalanta fugiens debía sonar arcaica ya en su época. Esto era totalmente intencionado, ya que esta música se refería a la Prisca sapientia, la antigua sabiduría, que para Maier, como para otros, representaba un hecho real.
Ya desde el siglo XVI se conoce un texto de mùsica gregoriana sobre la Piedra filosofal de Johannes von Tescher, un sacerdote de Bohemia, que sòlo es mencionado como autor de un poema didàctico sobre la Piedra filosofal.
Todavía conocemos otro ejemplo de texto alquìmico puesto en mùsica. En 1603 apareció el Canto de la Materia Prima (Gesang von der Materia Prima) de Georg Füeger de Schwarz, en el Tirol. El texto lo reproduce Mainel.
Las obras de muchos compositores, como también de otros artistas, estaba y están influidas por idearios herméticos.
Fuente: http://venusilegitima.wordpress.com/2010/11/27/alquimia-y-musica-vol-i/
Fuente: http://venusilegitima.wordpress.com/2010/11/27/alquimia-y-musica-vol-i/
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